La guerra llega a las gasolineras de Rusia: ataques a refinerías provocan escasez de combustible y largas filas
La guerra entre Rusia y Ucrania comienza a impactar de forma directa la vida cotidiana de millones de ciudadanos rusos debido a la escasez de gasolina provocada por los ataques contra refinerías. El cierre de plantas, el racionamiento, el aumento de precios y las extensas filas en estaciones de servicio evidencian una crisis energética que representa un nuevo desafío para el Gobierno de Vladimir Putin y pone a prueba la capacidad del Estado para mantener el suministro de combustible.
Humo saliendo de una refinería de petróleo tras un ataque con drones ucranianos en Moscú el mes pasado.Credit...vía Reuters
La guerra llega a las gasolineras de Rusia: ataques a refinerías provocan escasez de combustible y largas filas La interrupción de la producción petrolera tras los ataques ucranianos genera racionamiento, aumento de precios y creciente preocupación entre la población rusa La escasez de gasolina comienza a alterar la vida cotidiana en Rusia
Rusia enfrenta una de las mayores crisis de abastecimiento de combustible de los últimos años como consecuencia de los continuos ataques de Ucrania contra su infraestructura energética. El cierre temporal de varias refinerías para realizar reparaciones ha provocado desabastecimiento de gasolina, racionamiento, largas filas en estaciones de servicio y un incremento de los precios en distintas regiones del país, una situación poco habitual para una de las principales potencias petroleras del mundo.
El problema comenzó a hacerse visible durante mayo en la península de Crimea, bajo control ruso, y posteriormente se extendió hacia diversas regiones del territorio ruso, incluyendo Siberia y zonas cercanas a Moscú. Las autoridades reconocen dificultades en el suministro mientras intentan contener una crisis que empieza a afectar la vida diaria de millones de ciudadanos.
Ataques a refinerías impactan el suministro de gasolina
La intensificación de los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas ha obligado a detener temporalmente la actividad de varias refinerías estratégicas para efectuar reparaciones.
Entre las plantas afectadas figuran la refinería de Moscú y otra importante instalación ubicada en la región de Tartaristán, que juntas representan alrededor del 10 % de la capacidad nacional de producción de gasolina.
Como consecuencia, el abastecimiento de combustible se ha reducido considerablemente en numerosas ciudades, provocando escenas poco comunes para una población acostumbrada a la abundancia de recursos energéticos.
Racionamiento y filas de hasta 18 horas
La escasez ya se refleja en las estaciones de servicio mediante restricciones en la venta de gasolina y sistemas de racionamiento.
En la ciudad siberiana de Irkutsk, algunos conductores han tenido que esperar hasta 18 horas para poder llenar el tanque de sus vehículos. En otros casos, las gasolineras solo suministran combustible a clientes que poseen cupones de racionamiento.
En Novorossiysk, ciudad ubicada sobre el mar Negro y sede de la principal terminal de exportación de petróleo del país, las autoridades suspendieron temporalmente la venta de gasolina a consumidores particulares debido a la falta de disponibilidad.
Las largas filas también se observan en importantes carreteras, incluida la autopista que conecta Moscú con San Petersburgo, donde numerosos conductores esperaron durante horas para acceder a una de las pocas estaciones que aún contaban con combustible.
Una crisis inédita para buena parte de la población
Para muchos ciudadanos rusos, especialmente las generaciones más jóvenes, esta situación representa una experiencia completamente nueva.
Quienes crecieron durante el auge de la industria petrolera nunca habían vivido restricciones de combustible de esta magnitud. En contraste, personas que experimentaron las dificultades económicas durante la desaparición de la Unión Soviética consideran que poseen una mayor preparación para enfrentar episodios de escasez.
El malestar social también comienza a manifestarse mediante discusiones y enfrentamientos entre conductores, mientras algunos taxistas han optado por suspender temporalmente sus jornadas laborales debido al tiempo perdido en las filas de las estaciones de servicio.
Los precios también aumentan
Aunque el Gobierno ruso mantiene subsidios destinados a contener el precio de la gasolina, el costo del combustible continúa incrementándose.
De acuerdo con datos oficiales, durante la última semana de junio el precio promedio alcanzó los 0,93 dólares por litro, reflejando un aumento del 1,6 % respecto a la semana anterior.
En algunas regiones, como Chechenia, estaciones independientes elevaron el precio desde aproximadamente 70 hasta 100 rublos por litro. Mientras tanto, las estaciones de la empresa estatal Rosneft mantienen precios más bajos, aunque registran extensas filas de vehículos.
Las restricciones de venta también limitan la cantidad de combustible que puede adquirir cada conductor, obligando incluso a algunos ciudadanos a desplazarse hacia regiones vecinas para conseguir mejores precios o mayor disponibilidad.
El Gobierno busca contener la crisis
La magnitud del problema ha llevado a las autoridades rusas a estudiar alternativas poco habituales para un país que ocupa el tercer lugar entre los mayores productores de petróleo del mundo.
Funcionarios han reconocido que analizan la posibilidad de importar crudo para compensar las interrupciones provocadas por los ataques, una medida que refleja el alcance de la crisis energética.
El presidente Vladimir Putin admitió recientemente que existe un "cierto déficit" de combustible, aunque aseguró que la situación aún no alcanza niveles críticos. Según el mandatario, los ataques ucranianos buscan generar descontento entre la población y afectar el esfuerzo militar ruso.
Un desafío político en medio de la guerra
Analistas consideran que la escasez de gasolina representa mucho más que un problema económico. La dificultad para abastecer de combustible a la población pone a prueba la capacidad del Gobierno para administrar una crisis interna mientras continúa la guerra con Ucrania.
Hasta ahora, buena parte de la ciudadanía ha responsabilizado principalmente a las autoridades gubernamentales por los problemas derivados del conflicto, aunque sectores de la oposición sostienen que cada vez más ciudadanos comienzan a vincular directamente la situación con las decisiones políticas del presidente Vladimir Putin.
La evolución de la crisis del combustible podría convertirse en uno de los mayores desafíos internos para el Kremlin, especialmente si los ataques contra la infraestructura energética continúan afectando la producción y distribución de gasolina en los próximos meses.



